Rumbo a la Feria de Filipinas.

En el vagón.

Llegó el espectante  momento de subir al tren y afortunadamente pronto nos acomodáron en nuestros lugares, estámos a mediados de septiémbre , el sol calienta y comienza un dia de calor. Pasada la primera agitación me dedico a observar a los otros pasajeros, justo en frente, cara a cara hay una mujer muy descarada que no para de mirarnos a mi padre y a mi. No nos quita ojo, tiene cara de loro.